Esta idea surgió hace
mucho, cuando Stallman era estudiante de Harvard y trabajaba en el Laboratorio
de Inteligencia Artificial del Massachusetts Institute of Technology (MIT). Una
compañía había donado a la división una impresora. Pero cada vez que el papel
se trababa hacía falta ir hasta la máquina y se perdía mucho tiempo; la
impresora no era capaz de enviar una señal a las estaciones de trabajo avisando
sobre el problema. Stallman buscó entonces los controladores de software para
añadir a mano esta función, pero descubrió que estaban en código binario; era
imposible editarlos o modificarlos. Cuando pidió el código fuente, se lo
negaron.
Ese día nació la idea del
Proyecto GNU, que fundó en 1984 y que se proponía crear un sistema informático
completo con código fuente libre. Siguiendo el modelo del Unix, Stallman y
otros programadores comenzaron a sumar módulo tras módulo al GNU. Incluso
empezaron a escribir un núcleo (o kernel), el fragmento de código
que da vida a una computadora, llamado Hurd.
En 1985 se estableció la
Fundación del Software Libre (o FSF, Free Software Foundation, en
inglés), una organización que apoyaría la producción de código para GNU y
manejaría la distribución del programa más conocido de Stallman, el Emacs,
un poderoso editor de texto extensible por medio del lenguaje Lisp que estaba
disponible gratuitamente en servidores FTP, pero que además se vendía por
correo a 150 dólares el ejemplar. Stallman insiste con que la palabra free no
significa gratis, sino libre; y que a su juicio es
perfectamente lícito ganar dinero distribuyendo programas, con la condición de
que el código fuente esté disponible públicamente. Para darle soporte legal a
toda la operación, Stallman escribió lo que se conoce como la Licencia Pública
General (o GPL, por General Public License).
Una licencia de software
es básicamente la autorización que le da el autor al usuario para emplear una
copia del programa; todos los programas vienen con una licencia, usualmente
conocida como CLUF (Contrato de Licencia para el Usuario Final). Pero la GPL y
la CLUF son como el día y la noche. La GPL autoriza no sólo a distribuir
libremente copias de los programas (incluso cobrando dinero por eso), sino que
además obliga a incluir el código fuente y fomenta los cambios en este código
con el fin de mejorar el software. Por otro lado, sin embargo, preserva el
copyright sobre el software, con lo que se evita que un individuo o una
compañía se apropien del programa y lo conviertan en lo que se conoce como software
propietario. Esto es sin código fuente y con fuertes restricciones en cuanto a
la distribución de copias.
En 1991, Linus Torvalds
lanzó, bajo el paraguas de la GPL, la primera versión del Linux, su
núcleo de Unix para plataformas Intel x86 (la PC estándar, en otras palabras),
y en poco menos de un año se había establecido como el núcleo ideal para el
Proyecto GNU, desplazando, al menos por el momento, al Hurd.
De pronto, el círculo se
había cerrado y existía un sistema informático libre, gratuito y de código
fuente abierto. Gigantes como Compaq e IBM lo han adoptado hoy, además de unos
20 millones de usuarios.
Stallman es el padre de
esa pujante comunidad, y es también un programador muy premiado. Recibió en
1991 el Grace Hopper, de la Association for Computing Machinery -la agrupación
de informática más importante de los EstadosUnidos-, por el desarrollo del Emacs.
En 1990 le habían otorgado la beca de la MacArthur Foundation y, en 1996, el
doctorado honorario del Instituto Real de Tecnología de Suecia. Dos años
después recibió -junto con Linus Torvalds- el premio Pioneer (pionero), de la
Electronic Frontier Foundation. En 1999 se le otorgó el premio Yuri Rubinski.
Gracias a su estilo de
vida frugal, pudo ahorrar e invertir gran parte del dinero que provino de estos
premios y hoy, dice, "puedo vivir toda mi vida de las ganancias que las
inversiones que hice con ese dinero me reportan, ofreciendo servicios a la
comunidad". Pero no es un hombre satisfecho.
Su cruzada apunta a
desterrar el software propietario; en eso, y en otras muchas cosas, no tiene
pelos en la lengua. Para él, las personas tienen el derecho inalienable de ver
y modificar los programas que usan en sus computadoras. Que un programa se
cobre o no es lo de menos. De hecho, la compañía Ada Core Technologies vende un
entorno de desarrollo para proyectos complejos que cuesta 12.000 dólares, pero
el código fuente es libre; parte del éxito de Ada, aseguran sus ejecutivos,
proviene precisamente de este rasgo diferencial. El porqué es simple: un gerente
de sistemas puede en menos tiempo y a un costo más bajo modificar un programa
para ajustarlo a las necesidades de la empresa para la cual trabaja. En una
conferencia reciente, Stallman dijo que el software libre puede ser beneficioso
para los negocios además "porque si el código fuente está disponible
públicamente, los autores no pueden colocar funciones que el usuario no quiere,
y además es una salvaguardia contra los errores que conducen a fallas de
seguridad".
Stallman empieza por casa:
él sólo utiliza software libre, y ninguna otra cosa. Pero su coherencia es casi
excepcional; hasta las distribuciones del sistema GNU/Linux que se venden hoy
en los comercios contienen software propietario. De hecho, muchos programas
vitales para el funcionamiento de la civilización tal como la conocemos (desde
los CAD/ CAM hasta los que hacen funcionar las torres de control de los
aeropuertos) no tienen una versión libre.